Principales Habilidades Terapéuticas del Psicólogo InfantilTiempo de Lectura: 9 minutos

habilidades terapeuticas del psicologo infantil

¿Cuáles son las habilidades de un psicólogo infantil? ¿Tienen todos los psicólogos las habilidades terapéuticas necesarias como para trabajar con niños? ¿Qué diferencias hay entre la terapia infantil y la terapia con adultos en relación con las habilidades del psicólogo? ¿Qué papel juegan los padres del niño o la niña? ¿Cómo se debe manejar el entorno y los objetos para potenciar los efectos de la terapia infantil? ¿Qué cosas debe o no debe hacer un psicólogo infantil? ¿Qué conocimientos “especiales” debe tener un psicólogo infantil?


Siendo psicólogos, en muchas ocasiones nos vamos encontrar en la postura de explicar porqué nuestras técnicas son efectivas o porqué alguien puede necesitar acudir a un psicólogo. Es aquí donde ya empiezan a entran en juego nuestras habilidades terapéuticas.

¿Qué son las habilidades terapéuticas del Psicólogo?

Las habilidades terapéuticas del psicólogo son aquellas que nos permiten construir una buena relación con el cliente en cuestión transmitiendo valores tales como la confianza en uno mismo, la motivación, el conocimiento y el aprendizaje y enseñanza de técnicas útiles para la solución del problema concreto que tenemos delante. En la terapia infantil, estas habilidades terapéuticas tienen un toque distinto con respecto a las de la terapia adulta, ya que se modifican aspectos tales como la forma de hablar, la manera de explicarse o la cultura que se ha de conocer.

Las Habilidades del Psicólogo Infantil más importantes

A continuación vamos a mostrar algunas de las habilidades del psicólogo infantil más importantes y también de las áreas en las que se aplican, por ejemplo, diferenciando entre el trato con los niños y el trato con los padres.

1. Conocimiento sobre la infancia

A la hora de trabajar con niños y niñas en terapia hemos de tener una serie de conocimientos que nos van a hacer comprender mejor el mundo de los niños y ser capaz de empatizar mejor con ellos y con los adultos que les acompañen. Las niñas y niños crecen constantemente, y es por eso que, el buen profesional de la psicología infantil ha de conocer todos los cambios que se producen, han producido y van a producir desde el nacimiento hasta la edad más adulta incluyendo primera infancia, infancia tardía, adolescencia y la mayoría de edad (En la carrera de psicología, las asignaturas que tratan esta temática son las asignaturas del tipo “psicología del desarrollo” o “psicología evolutiva”).

Otro aspecto importante a tener en cuenta con respecto a las habilidades terapéuticas del psicólogo infantil y en el que muchos adultos fallan es que conciben al niño o niña como un “miniadulto”. Ésto, en muchos aspectos, no es correcto, ya que los pequeños de la casa no procesan ni perciben las cosas igual que las personas adultas y desarrolladas.

Un ejemplo claro es la incapacidad que tendría una niña o niño de salir de un pensamiento centrado en sí mismo, mientras que un adulto es capaz de manejar varias opciones de pensamiento y elegir la mejor. Hemos de conocer también los periodos en los que un niño nos puede prestar atención, ya que las sesiones duran en general una hora y a edades muy pequeñas los periodos en los que se puede prestar atención no suelen pasar de los treinta minutos.

Tenemos, también, conocimientos más “burocráticos” sobre aquellos casos que podemos y no podemos atender. Hemos de saber, por ejemplo:

No podemos intervenir con los hijos si el padre o la madre no nos han firmado un consentimiento de intervención aunque el otro progenitor sí que lo haya hecho. También debemos saber cuales son los tipos de becas pueden solicitar según su situación particular para financiar el tratamiento.

Hemos de tener en cuenta también que los derechos de privacidad que existen en la terapia adulta no existen en el caso de la terapia infantil, ya que al ser menores de edad hemos de responder siempre ante el tutor al cargo.

Además, es fundamental para establecer la empatía con el niño, niña o adolescente conocer cuál es la cultura con la que se identifican en ese momento. Es decir, hay que tener un interés genuino en aquellas cosas que interesan a la infancia del momento: series infantiles, videojuegos, programas, redes sociales, youtubers, influencers, cantantes, libros, películas…

Conocer los nombres e influencia de Chase, de la patrulla canina, de Thanos, de Marvel o de la youtuber Yuya pueden resultar fundamentales para hacer hablar a aquellos niños o adolescentes que en un principio se presenten tímidos o distantes y tender puentes de comunicación con ellos.

2. Habilidades Terapéuticas del Psicólogo con el Niño/a

La terapia con niños y niñas requiere no sólo de unos conocimientos teóricos sobre la infancia, además requiere de una serie de habilidades terapéuticas que nos van a ayudar a hacer que se sientan más cómodos en la terapia, adaptándonos a sus ritmos y a su forma de comunicarse. Una de las habilidades del psicólogo infantil que más se han de trabajar en terapia es el control del habla infantil, que es aquella forma de hablar que se emplea con niños y niñas pequeñas consistente en una mayor duración de los verbos y sustantivos, una locución más lenta y un tono superior.

Muchas veces utilizamos éste habla los más pequeños sin darnos cuenta, pero es algo que debemos tratar de controlar en terapia, ya que con niños lo suficientemente mayores resultará contraproducente, ya que al dirigirnos a él con ese lenguaje considerará que para nosotros no es lo suficientemente maduro, con lo que deberemos controlar éste tipo de comunicación y adaptarla a quien tengamos delante, haciendo que se parezca más al habla adulta cuanto mayor sea la niña o niño con el que tratemos.

Otro aspecto que hemos de tener en cuenta dentro de las habilidades terapéuticas del psicólogo infantil es que el tiempo de atención de los pequeños es menor que el de los adultos, con lo que deberemos utilizar parte del tiempo de la terapia en juegos y conversaciones de interés para ellos.

En ésta habilidad entran tanto nuestro conocimiento del mundo infantil en general como nuestro sentido del humor, ya que la risa y hacer que el niño sonría van a favorecer la vinculación cliente-terapeuta.

Hay que destacar también como habilidad importante la capacidad de relacionarse con el entorno común del niño o niña, es decir, madres, padres, hermanos, hermanas, familia extensa, amistades, entorno escolar… Ya que necesitaremos de su ayuda para poder formarnos una idea global de los aspectos y consecuencias que se relacionan con el problema que les ha traído a terapia y también para que la terapia pueda desarrollarse de manera óptima, para lo cual se van a requerir habilidades terapéuticas psicológicas concretas para relacionarse con distintos tipos de personas que pertenecen a generaciones distintas o posiciones sociales diferentes.

Es decir, que no podemos incluir los conceptos de la cultura infantil para hablar con los abuelos, y es muy probable que la implicación que tenga un padre vaya a ser muy distinta de la implicación que tenga un profesor.

3. Habilidades Terapéuticas del psicólogo con los Padres

El padre y la madre son dos elementos fundamentales en la terapia infantil, ya que, principalmente van a ser ellos los que soliciten la terapia. Ésto implica que vamos a tener que ganarnos la confianza de, tanto la persona que demande la terapia como del niño o niña en cuestión.

No obstante, dado que la confianza es algo que se trabaja sesión a sesión es importante saber que, aparte de las cosas que hacen que en terapia adulta se gane la confianza del adulto, en terapia infantil existe un factor extra que implica que “ganarse la confianza del niño o niña ayuda a ganarse la confianza del adulto”, lo cual podemos lograr empleando todos nuestros conocimientos sobre la cultura y la psicología infantil y mostrando un interés genuino por los problemas que les afectan y por aquellas cosas que les interesan. Esta será sin duda una de las habilidades del psicólogo infantil fundamentales para conseguir entrar en el sistema familiar. 

4. Formato de las sesiones

A la hora de diseñar las sesiones habremos de tener en cuenta que las normas de sesión para un adulto difieren mucho de las normas que habremos de seguir para diseñar una sesión infantil. Indirectamente, aquí también hablamos de las habilidades terapéuticas del psicólogo infantil ya que es quien se encarga del diseño y estructuración de las sesiones, con el fin de adaptarlas a su joven paciente.

  1. El primer factor que deberemos tener en cuenta está relacionado con la capacidad de atención que tienen los niños, ya que a medida que el niño crece y evoluciona, aumentan los períodos durante los que puede prestar atención, de tal forma que un niño de 3 años podría estar concentrado de 6 a 15 minutos, uno de 6 años de 12 a 30 minutos y otro de 10 entre 20 y 50 minutos y en función de eso adaptaremos a conveniencia las sesiones.
  2. Un segundo factor a considerar es que hay ciertas edades con las que es muy poco productivo trabajar directamente que son las edades menores de 6 años, por lo tanto, en esos casos trabajaremos con la madre y el padre para instruirlos como co-terapeutas y que sean ellos los que apliquen en su hogar las técnicas que ensayarán con nosotros en terapia.
  3. El tercer factor que habremos de tener en cuenta está relacionado con la hora a la que hacemos las sesiones. Ya que normalmente las sesiones van a ser por la tarde, habremos de tener en cuenta que el cansancio en los niños y niñas puede ser un elemento muy presente en las sesiones y que, a las 19:00 de un martes, después de un día de clases y actividades extraescolares puedan empezar a mostrar síntomas de cansancio que influyan negativamente en las sesiones. Si ésto se da, lo mejor es que, o bien la próxima cita se concierte para un día de la semana distinto en el que no tenga actividades extraescolares, o bien concertar las sesiones para las primeras horas de la tarde.
  4. Como cuarto factor habremos de tener en cuenta que, a la hora de afrontar las sesiones de entrevista, primero necesitamos hacernos una idea más general de cuál es la situación, el contexto, conocer a la madre, al padre, etc. Por lo cual, en la primera sesión de entrevista estarán tan sólo los padres (o uno de ellos).

Por último habremos de tener en cuenta el factor de la presencia/ausencia de padres y madres en la terapia. En muchas ocasiones nos vamos a encontrar que las niñas y niños no quieren que sus padres y madres se enteren de lo que piensan, sienten o sufren, con lo cual hemos de valorar, buscando siempre el bienestar del sujeto y la eficacia de la terapia, si la presencia en cierto momento de un adulto en la terapia es beneficiosa o dañina.

5. La importancia de los elementos del entorno

Entre otras habilidades del terapeuta infantil, el entorno en el que trabajamos también es importante, es algo que vamos a tener que cuidar y adaptar a nuestro público para que les resulte cómodo y con elementos atractivos. La sala apropiada debería incluir elementos con colores claros, antes que oscuros o muy fuertes, que propicien la tranquilidad y la comodidad en ella, con lo que azules, verdes, blancos y morados son buenos tonos para utilizar en la decoración.

En cuanto al tamaño que ha de tener la sala, ha de ser suficiente como para que quepan una mesa de adultos con tres sillas y una mesa pequeña con sillas adaptadas al tamaño infantil. La iluminación de la sala ha de ser la suficiente, tanto natural como artificial, como para que no se produzcan sombras en la sala y, especialmente, en la zona de la mesa en la que se va a trabajar. Es aconsejable utilizar luz blanca si se ilumina de manera artificial.

Dado que el uso principal ha de ser terapia infantil, hemos de tener en cuenta que habremos de tener acceso a juegos y juguetes infantiles. En un principio los más aconsejables son juegos de mesa, de dibujo, libros infantiles, pequeños juegos de construcción, coches y juegos de casitas, pero hay una serie de normas que debemos procurar conocer a la hora de saber qué juguetes no incluiremos en nuestra sala:

  • No incluiremos aquellos juguetes que hagan demasiado ruido (muñecos con ruidos, parlanchines, juegos de herramientas ) ni aquellos que  requieran mucho movimiento ( pelotas, espadas de juguete, hula-hops ).
  • Evitaremos los juguetes que tengan extremos afilados y partes tóxicas.
  • Es poco recomendable tener juguetes que promuevan estereotipos muy marcados.
  • Excluiremos aquellos videojuegos que no estén integrados en la terapia.

De manera opcional, y dependiendo del tamaño de la sala y de los recursos incluiremos elementos didácticos que pueden suponer un apoyo a la hora de dar nuestras explicaciones; pizarras vileda, tablones imantados, bibliotecas infantiles, materiales de dibujo…


¿Tienes alguna pregunta, alguna duda, sugerencia o hay algo que no haya incluido en este artículo y no entiendes cómo se me ha podido olvidar? Deja un comentario en este mismo post y te responderemos cuanto antes.

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Acerca de Jon Asensi

Mi pasión por la psicología me viene desde pequeño. Ya en la escuela me gustaba observar las diferencias entre mis compañeros en la forma de comportarse y de reaccionar ante las situaciones. En la adolescencia empecé a ver a gente tomar decisiones de las que luego se arrepentía y a gente que se aprovechaba y abusaba del resto sin ningún motivo aparente.

Gracias a ésto, pude entrenar las habilidades que considero fundamentales para el ejercicio de la profesión de psicólogo: la paciencia, la observación y la importancia del sentido del humor.

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