Guía de Tratamiento de la Fobia Social Generalizada en 8 sesiones

guía de tratamiento para la fobia social generalizada

¿Cómo se trata la fobia social generalizada? ¿Qué tratamientos eficaces existen para la fobia social generalizada? ¿Dónde puedo encontrar un programa de tratamiento para este trastorno? ¿Qué descubrimientos ha hecho la psicología positiva sobre la fobia social? ¿Qué aspectos son los más importantes a tener en cuenta sobre el trastorno de ansiedad social? ¿Cuántas sesiones debe tener el tratamiento de la fobia social?¿Qué se debe hacer en cada uno de ellos?


Como psicólogo puede que te hayas enfrentado más de una vez a la situación de intervenir en determinado trastorno para el cual ya hay un tratamiento eficaz predeterminado.

Es posible que además, en muchos momentos dicho tratamiento no haya funcionado como esperabas en ese caso concreto y hayas echado en falta otras alternativas más creativas para poder modificar tu planteamiento.

En este artículo vamos a ofrecerte una alternativa para el tratamiento en fobia social generalizada. En esta guía de tratamiento de la fobia social generalizada vamos a ir paso a paso, contextualizando el trastorno más allá de la descripción habitual que conocemos por las guías correspondientes, analizando el conocimiento obtenido en los últimos años de investigación, y por último planteando unos objetivos y un programa de tratamiento basado en ese conocimiento.

Tratamientos de la Fobia Social Generalizada

Hoy en día puede que hayas leído que el tratamiento de elección para este trastorno es el cognitivo-conductual, a través de una combinación de la técnica de exposición junto con una de estas tres alternativas: la terapia racional emotiva, el entrenamiento en autoinstrucciones, y la terapia cognitiva de Beck.

En este artículo no explicaremos en qué consiste cada elemento de esta propuesta. Pero podemos afirmar que en el panorama de la psicología en España, este es el modelo de intervención que se propone como eficaz.

Sabemos además que no es recomendable el uso de la desensibilización sistemática o el mindfullness, cuyos estudios no han demostrado ninguna validez para estos casos en las últimas publicaciones.

Sin embargo, la propia guía de tratamientos eficaces recomendados elaborada por la UCM postula que también hay tratamientos como algunos protocolos de los modelos psicodinámicos breves que han demostrado su utilidad en fobia social generalizada, aunque en un nivel de evidencia ligeramente menor al protocolo cognitivo conductual.

Es importante entender esto: lo que estamos viendo con el paso el tiempo, es la variedad en cuanto a posibilidades de tratamiento (de la fobia social generalizada, y otros), y ya no reducimos nuestro trabajo a un único modelo rígido, sino que podemos adaptarnos en función al tipo de paciente.

La prueba está en que con el paso del tiempo surgen tratamientos de enfoques muy distantes que parecen ser útiles: como puede resultar si comparamos el protocolo cognitivo conductual con el psicodinámico breve. Y eso como psicólogos en vez de sumergirnos en una  lucha, debería reconfortarnos por tener una carta de opciones para ayudar al paciente en su proceso terapéutico.

Fobia Social y Psicología Positiva

Los siguientes datos nos sirven para tener una estructura mental de por qué vamos a construir el siguiente tratamiento para la fobia social de esta determinada manera. En los últimos diez años, algunos autores como Kashdan, Friedlin, Niemiec, Littman-Ovadia o Breen entre otros muchos, han estudiado el conocimiento en torno a la fobia social generalizada desde la psicología positiva, aportando datos novedosos a los que se han obtenido desde otros enfoques.

Carmelo Vázquez menciona la importancia de las emociones positivas en trastornos como este o la depresión, por ejemplo. Se comprende que no solo debemos apostar por reducir niveles de ansiedad, sino que debemos potenciar las emociones positivas y las fortalezas del paciente.

Friedlin y sus colaboradores por otra parte, han investigado esta patología en base al modelo de la psicología positiva, que entiende las patologías como un desequilibrio producido en el uso de las fortalezas por exceso o por defecto. De esta forma sus investigaciones sobre fobia social generalizada, han constatado el desequilibrio en el uso de algunas de ellas. Podríamos resumirlo así:

  • Uso excesivo: Inteligencia social (por rigidez) y humildad.
  • Uso insuficiente: Esperanza y sentido del humor.

Además a través de los estudios de Kashdan, Niemiec y Littman-Ovadia, sabemos que existe una relación fuerte también con la enorme dificultad para expresar y experimentar emociones, por miedo a no saber autorregularse. Además comprueban que disminuir los niveles de ansiedad de interacción no son suficientes para resolver estas dificultades.

Sabemos también que las personas que viven esto, anticipan el rechazo de los demás si llega el caso en que estos últimos son capaces de observar su vulnerabilidad; a través de sus síntomas, por ejemplo. Algo que sin duda debemos tener en cuenta para el tratamiento de la fobia social.

Por último, sus estudios también correlacionan los niveles de ansiedad – desglosada como ansiedad de observación y ansiedad de interacción – con bajos resultados de experiencias subjetivas positivas, motivaciones agradables, y curiosidad. Concretamente han demostrado que es la ansiedad de interacción la que verdaderamente genera el sufrimiento a las personas, es decir, cuando hay posibilidad de participar en algún tipo de escenario social.

La Experiencia Emocional Correctiva

Para entender lo que viene a continuación, es importante poner de relieve un concepto acuñado por Alexander en la década de los años 30, y que se convirtió en elemento fundamental para levantar los cimientos de los distintos modelos de psicoterapia existentes a día de hoy. Tan importante es este concepto, que se ha extendido más allá del tratamiento de la fobia social o de cualquier escuela de psicoterapia.

La experiencia emocional correctiva, consiste en que para superar una dificultad psicológica, has de generar como terapeuta una situación similar a la que genera el problema para el paciente, pero facilitando una respuesta emocional totalmente diferente a la que lo ha generado, incluyendo esta un alto nivel de aceptación y compresión.

Guía de tratamiento para la fobia social

A continuación te mostramos una completa guía de tratamiento para la fobia social generalizada. En ella encontrarás todo lo necesario para atender a los pacientes que sufren este trastorno de una forma sistematizada que además, ha demostrado su eficacia.

Objetivos

En base a los estudios mencionados y otros pertenecientes a otros enfoques como los de Bados, Garrido o Aguado, escogemos los objetivos para la intervención que te propongo:

  • Aumentar la capacidad de expresar y experimentar emociones.
  • Habituación a la ansiedad de interacción.
  • Desarrollo de una experiencia emocional correctiva.
  • Identificación y desarrollo de fortalezas.
  • Aumentar sentimiento de pertenencia al grupo.

Estos serían los objetivos generales que tendrías al implementar este programa. Obviamente, cada sesión tendrá sus propios objetivos específicos que buscan satisfacer los primeros. Pero antes vamos a ver algunas características básicas de la estructura de la terapia.

Estructura del tratamiento

  • Se tratará de una intervención grupal.
  • El grupo se compondrá por un mínimo de 4 miembros y un máximo de 8 junto al terapeuta que serás tú. La suerte es que el estilo de las sesiones puede adaptarse a una intervención individual, pero la propuesta considera ideal que seas capaz de integrar al menos un grupo de cuatro personas para ser más útil. Es importante que equilibres el grupo; es decir, o bien el grupo se conforma por miembros que hayan pasado –todos por terapia individual- o ninguno. Pero mantén una coherencia –te recomiendo gente que ya haya completado ciertas fases de terapia individual-.
  • Tu objetivo será colaborar inicialmente para generar alianza y cohesión grupal, pero progresivamente a lo largo de las sesiones tu participación debería ir decreciendo, para provocar que sean los miembros los que generen patrones de interacción terapéuticos entre ellos –supervisados y dirigidos por ti. Esto servirá de recurso que aporte solidez a la terapia a largo plazo bajo el principio providente de la psicología sistémica llamado homeostasis, según el cual el sistema tiende a mantener el equilibrio retroalimentándose para mantener los cambios.
  • La estructura será de 8-9 sesiones de 1h y 45 min cada una, impartidas semanalmente, lo que nos llevará a una extensión aproximada de dos meses y medio.
  • Se tratará de un ciclo cerrado. Es decir, los miembros del principio serán los que lleguen al final, sin posibilidad de incorporar a otros en sesiones intermedias, de tal forma que pueda verse afectada la cohesión grupal, el nivel de intimidad etc.

Recursos necesarios

Como podrás comprobar, no se necesitan complejos o costosos recursos para nuestro tratamiento de la fobia social. Algunos recursos pueden variar de una sesión a otra, pero por comodidad te agrupo aquí aquellos que vas a ir necesitando a lo largo del programa: Mesa, sillas, pizarra, rotuladores, pinturas, bolígrafos, folios, ordenador, proyector, internet y altavoces.

Modelo de Tratamiento de la Fobia Social | 8 Sesiones

Ahora sí, ha llegado el momento que esperabas. Después de definir el trastorno como es debido, comentar los tratamientos que son útiles a día de hoy, y abrir las puertas a la psicología positiva según las últimas investigaciones; voy a plantearte el programa sesión a sesión. En cada una seguiremos tres guiones: objetivos específicos, recursos necesarios y tareas. De esta forma tendrás todo lo necesario para disponer de una completa guía de tratamiento de la fobia social generalizada.

Antes de empezar me gustaría informarte de que las actividades planteadas son adaptaciones del Manual de Ejercicios de Psicología Aplicada que tienes en la bibliografía.

Sesión 1: Conectando

Objetivos específicos:

  1. Llevar a cabo primera toma de contacto entre los miembros y el terapeuta.
  2. Apertura a la expresión emocional.
  3. Identificar nuestra experiencia emocional con la de otros.
  4. Aumentar la cohesión del grupo: establecer asociaciones entre miembros.

La primera tarea que tendrás que plantearte es coordinar y facilitar una presentación individual en el contexto grupal, teniendo en cuenta que esta es una dificultad representativa del trastorno.

Para ello en primer lugar deberás ser tú quien se presente con generosidad y una buena dosis de amabilidad y vulnerabilidad -sin caer en al vanidad ni la prepotencia-. Será importante situarse como alguien cercano, y normalizar la sensación de extrañeza que puede generar una situación como esa.

Acto seguido tratarás de organizar las presentaciones, estableciendo lazos y asociaciones en la temática que surja, en función de las características de cada miembro. Será importante que tengas especial cuidado con el feedback grupal e individual que cada persona recibe después de un acto de valentía, dados sus miedos e inseguridades y la posibilidad de reforzar la problemática.

Una vez completada esta dinámica, comenzará la actividad “Cuando éramos niños” que busca generar cohesión grupal a través del relato de experiencias compartidas. Para ello vamos a focalizarnos en experiencias positivas de la infancia, al ser un recurso que a priori cualquier miembro va a poder utilizar.

Como terapeuta servirás una vez más de ejemplo, siendo expresivo y generoso en tu relato para servir de lanzamiento a los demás. El relato consistirá en alguna experiencia o historia de tu infancia POSITIVA, junto a las emociones y los sentimientos que te provocase aquel momento –alegría, sorpresa, ilusión etc-.

Después, de forma individual cada miembro deberá hacer lo mismo, y tú como terapeuta tendrás que garantizar el feedback adecuado y el contexto de aceptación y comprensión de la sintomatología que pueda surgir. Además será interesante  que sigas estableciendo relaciones y asociaciones entre los miembros para aumentar la cohesión del grupo.

Para terminar, y esta será una regla fundamental para cada final de sesión; dedicaras un tiempo a gestionar los sentimientos y emociones que hayan quedado abiertos como consecuencia de la sesión en alguno de los participantes que sufre fobia social generalizada.

Sesión 2: Viajando con la música

Objetivos específicos:

  1. Desarrollar la expresión emocional.
  2. Aumentar la cohesión grupal.
  3. Experimentar emociones positivas.
  4. Aumentar la empatía con el otro.

Las técnicas de musicoterapia han demostrados ser muy útiles para desarrollar el mundo emocional. En esta sesión trabajarás con el grupo la expresión de las emociones, teniendo en cuenta que cada tarea que llevas a cabo está sirviendo como exposición a las situaciones temidas y hay que estar atento a las reacciones de cada uno.

Es probable que aquí empieces a comprobar qué tienes que entender por experiencia emocional correctiva, ya que en una situación problema, estarás generando respuestas completamente diferentes – basadas en las emociones positivas, aceptación y comprensión-.

La tarea que tendrás que llevar a cabo se llama “Canta conmigo”:

Cada miembro elegirá una canción o pieza musical, que le recuerde o bien a un momento positivo o a una persona querida/admirada. Después de escuchar cada canción el terapeuta facilitará una charla distendida, donde la persona que ha elegido esa música contará qué le hace sentir o a qué le recuerda, y los demás podrán añadir su propia reacción para aportar riqueza a la experiencia.

Como terapeuta tendrás que estar atento a reforzar los puntos interesantes y las alianzas generadas entre las aportaciones de los miembros. Recuerda que desde nuestro enfoque, el tratamiento de la fobia social generalizada se centra justamente en esto. Y como siempre, tanto en cada interacción, como en nuestra indispensable regla del final de la sesión, gestionarás las emociones y sentimientos que hayan podido quedar abiertos antes de concluir.

De cara a la siguiente sesión cada paciente deberá cumplimentar el test online de las 24 fortalezas y llevar los resultados a la siguiente sesión.

Sesión 3: Fortalezas

Objetivos específicos:

  1. Identificar las fortalezas.
  2. Exponerse a los síntomas de ansiedad.
  3. Desarrollar la cohesión grupal.
  4. Mejorar las habilidades de comunicación.

Al principio del artículo te contaba el punto de vista bajo el que la psicología positiva entiende la psicopatología: un desequilibrio en el uso de fortalezas, con lo que se entiende que equilibrándolas favorecemos la desaparición de un problema que es consecuencia de ese desequilibrio. Por eso una vez que has tenido dos sesiones para generar cohesión en el grupo y un clima de confianza, vamos a empezar a trabajar con las fortalezas.

Ten en cuenta que un mayor nivel de satisfacción vital correlaciona con bajos niveles de ansiedad –tanto de observación como de interacción-. Por lo tanto seguimos centrando cada sesión en la vivencia de experiencias subjetivas positivas.

“Mi escudo” es una tarea en la que tendrás que proponer a los miembros del grupo dibujar un escudo que represente las tres fortalezas que más destacan en ellos. Como recordarás, en la última sesión les has encargado cumplimentar el test que les permite identificarlas.

Ese escudo incorporará tres “armas” que los miembros deben asociar con tres experiencias personales que se relacionen con cada una, y que deberán contar a los demás.

Una vez más tu papel es facilitar un contexto donde puedan expresarse cómodamente, gestionar las reacciones que se den, y si tienes la oportunidad resaltar asociaciones entre las experiencias y fortalezas de cada uno, si existen. No olvides la regla fundamental al finalizar.

Sesión 4: El sentido del humor

Objetivos específicos:

  1. Aumentar la flexibilidad cognitiva.
  2. Vivir experiencias subjetivas positivas en grupo.
  3. Exposición a los síntomas de ansiedad.
  4. Aumentar la expresión emocional.
  5. Fomentar la creatividad.

A lo largo de la propuesta de intervención, trabajas permanentemente con los síntomas de ansiedad, desde una intervención directa –a través de la exposición en vivo- hasta una intervención indirecta –con el equilibrio óptimo de las fortalezas, el sentimiento de pertenencia a un grupo, el aumento del funcionamiento psicológico positivo, etc.

En esta sesión te centrarás de lleno en el aspecto emocional, a través del desarrollo de una de las fortalezas destacadas en los estudios sobre fobia social generalizada: el sentido del humor. Tendrás dos objetivos principales, el primero será anular los intentos de controlar los pensamientos y las emociones. El segundo será flexibilizar el uso rígido de la inteligencia social – “sé lo que está pensando el otro”, “se están riendo de mí” etc-.

En la actividad “La risa”, primero te encargarás de elaborar un listado interactivo con los miembros de los comportamientos que son propios de un momento de humor espontáneo – golpes en la mesa, cogerse del estómago, chocar los cinco, abrir la boca exageradamente mientras ries etc.- y adquirir un compromiso verbal con ellos para emplearlos durante el resto de la sesión.

Cada uno de los miembros traerá al menos dos escenas humorísticas –escenas de películas o series, monólogos, videos etc – que principalmente traten sobre escenas cotidianas, de alguna manera relacionadas con situaciones donde ellos pudieran sentir dificultades, pero que en tercera persona le resultan graciosas.

Será especialmente importante que explicites la ausencia de juicios en esta sesión, de tal manera que el grupo no pueda sentirse atacado o avergonzado –puedes proponerlo a modo de juego  o experimento-.

La tarea será visualizar esos videos, comprometiéndose cada participante a utilizar esas conductas espontáneas cuando algo le haga reír. Tú como terapeuta deberás servir de modelo, de forma que aunque inicialmente de una manera forzada, ayudes a cada miembro a traspasar la barrera del bloqueo.

Por último al final de la sesión dedicarás un tiempo a comentar con ellos la utilidad de reírse de uno mismo en determinados momentos para flexibilizar la interpretación de la realidad. Además otro aspecto importante será resaltar a través de la reflexión, cómo dichas risas no se centran en el valor de la persona observada, sino más bien en la propia situación social. Y como siempre no te olvides de la regla fundamental del final de la sesión.

Sesión 5: El miedo

Objetivos específicos:

  1. Desarrollar la expresión emocional.
  2. Usar al grupo como soporte emocional de experiencias dolorosas.
  3. Empatizar con los demás a través del miedo.
  4. Exposición imaginada y en vivo a situaciones temerosas.

Una de las afirmaciones de los estudios de Kashdan habla sobre la vulnerabilidad. Las personas con fobia social tienen una creencia tan grande de que este es el motivo por el que los demás van a rechazarles, que inhiben la expresión y experimentación de emociones –lo intentan en este último caso-, para parecer más atractivos socialmente hablando. Parece que unido a esto también se sitúa el miedo a no saber autorregularse cuando se viven este tipo de sensaciones.

Como psicólogo entenderás entonces la presión e incomodidad que supondrá para tus pacientes vivir con semejante exigencia personal de impedir que los demás vean cualquier emoción negativa, cualquier dolor o cualquier vulnerabilidad. Máxime cuando esos sentimientos se dan en situaciones sociales tan variadas y cotidianas como escribir en público, saludar a alguien o entrar en una sala, pasar un folio, andar por la calle, etc.

Por eso tu siguiente objetivo va a ser trabajar con uno de los elementos centrales de la vulnerabilidad: el miedo. Trabajarás a través de dos perspectivas; la primera facilitar la expresión y experiencia de esos miedos, y la segunda generar el soporte grupal de tal forma que se capte un mensaje del tipo “no estás solo, nosotros también lo vivimos” para cada miembro.

En la actividad “La Carta al Miedo”, cada miembro del grupo aportará una carta abierta hacia lo que le da miedo, que te encargarás de solicitar al final de la sesión anterior. En esa carta es importante que se centren en qué les da miedo y qué sensaciones experimentan –qué les preocupa, qué temen, qué les impide hacer etc-.

Te ocuparás de generar un diálogo en torno a esas experiencias, tratando de acoger los sentimientos de cada uno y de crear un espíritu de grupo, donde los miedos son compartidos y no vividos en soledad. Puede ser importante que manifiestes ciertas dosis de vulnerabilidad, siempre estando atento a que no te sobrepasen, para armonizar el ambiente en el diálogo.

Por último no olvides la regla fundamental, ya que especialmente en esta sesión pueden abrirse sentimientos y recuerdos dolorosos que no debes olvidar cerrar –e incluso no abrir si no te ves capaz de controlarlos-.

Sesión 6: Las pasiones

Objetivos específicos:

  1. Orientar hacia un aprendizaje de proceso.
  2. Contextualizar y dar utilidad a los fracasos.
  3. Establecer planes de futuro.
  4. Utilizar las fortalezas.
  5. Establecer un compromiso vital.

“Se formula la hipótesis de que las personas que toman decisiones con la función de evitar y ocultar la ansiedad establecen un patrón de comportamiento que interfiere con el progreso hacia otros objetivos vitales valorados (por ejemplo, sentirse cerca y conectados con otros y compartir eventos positivos) y eso lleva a una existencia más aislada y agotada (es decir, vida en un aislamiento social) (Kashdan, 2008, p.2)

Es probable que siendo psicólogo hayas oído diferenciar distintos tipos de aprendizaje. Me gustaría que recordarás especialmente la diferencia entre un aprendizaje centrado en los resultados y otro centrado en el proceso.

Este será el eje central de esta nueva sesión. Como has ido comprobando, la vida de tus pacientes puede estar muy orientada a juzgarse por cada “nimiedad” social en la que se sienten fracasados – saludos, entradas en lugares, interacciones etc-. El trabajo que realizarás será enfocarles hacia objetivos más globales y amplios, de tal manera que esas pequeñas situaciones dejen de tener tanta importancia y de ser juicios tan tajantes, y pasen a ser parte de un aprendizaje donde fallar es necesario y útil.

En la actividad “Qué me apasiona” puedes rescatar recursos utilizados en la sesión de las fortalezas. Pedirás a cada miembro que elabore una manera de transmitir qué le apasiona y por qué le apasiona; puede ser a través de un escrito, una tabla, un dibujo o lo que prefiera.

Después se pondrá en común y entrará la parte importante que cumplirás como terapeuta. Apoyándote en el escudo de las fortalezas que cada persona ha elaborado en sesiones anteriores, les orientarás a asociar cómo esas fortalezas pueden ayudarles a desarrollar sus pasiones. Así, cada miembro creará un plan para las próximas semanas con pequeñas cosas que puede ir haciendo para estar un poco más cerca de sus objetivos.

Por ejemplo, si Rubén te habla de que su gran pasión es la música, pero que no ha podido disfrutarla nunca por miedo a temblar mientras toca, escogerás el área musical para trabajar. Podemos imaginar que en sus tres fortalezas han aparecido: aprecio de la belleza, curiosidad y justicia.

En ese sentido podríais acordar juntos algunos pasos a dar en torno a esa pasión, p. ej.:

  1. Elaborar una carta que relate porqué la música es bella y cómo puede ayudar a mejorar el mundo.
  2. Dibujar el instrumento que más le haya impactado jamás.
  3. Hablar con sus familiares sobre la posibilidad de adquirir ese instrumento.
  4. Mirar precios y posibilidades.
  5. Comprar el instrumento.
  6. Buscar un profesor.

Es solo una breve posibilidad para ilustrarte. Considera un par de elementos más para terminar esta sesión. El primero es el compromiso social que cada miembro puede adquirir con el resto del grupo para cumplir ese plan y servirle de motivación. El segundo es el enfoque en las posibilidades y oportunidades que existen en el futuro – de tal manera que equilibremos sus anticipaciones de que algo malo sucederá en esta u otra situación-.

En definitiva esta sesión trata de crear ilusión, de empezar a planear qué cosas buenas pueden ocurrir cuando termine el proceso terapéutico. De alguna manera estamos empezando a trabajar el cierre de la terapia. Y ya sabes, no olvides la regla fundamental.

Sesión 7: El perdón

Objetivos específicos:

  1. Desarrollar esta fortaleza.
  2. Trabajar con el dolor de determinados recuerdos.
  3. Reforzar la idea del cambio que está produciendo la terapia.
  4. Facilitar el cierre del grupo.

A lo largo del programa hay tres objetivos resaltables: el desarrollo de las fortalezas, el desarrollo del funcionamiento psicológico positivo, y la vivencia de una experiencia emocional correctiva.

Este último concepto plantea dos posibilidades: responder de una manera terapéutica a las situaciones vividas en el presente –en terapia-, o trabajar recuerdos dolorosos del pasado. Así, siendo prudentes y tomando la información que hasta ahora hayamos podido escuchar, planteamos una dinámica de grupo donde compartamos ese recuerdo doloroso.

En la actividad “Perdona-T” es muy importante que elijáis  -paciente y tú- un recuerdo que sea soportable de contar para él o ella. Puede ser un recuerdo sobre una situación, un ser querido, un grupo o lo que sea.

Cada miembro elaborará una carta –esta vez privada- que no compartirá con los demás. Aquí tratará de escribir sobre la posibilidad de perdonar o ser perdonado dependiendo de su elección, de tal manera que manifieste esa intención. Puedes incluso plantear que elijan dos o tres situaciones-personas dependiendo de la dinámica.

Por último coordinarás un diálogo sobre la utilidad y la necesidad de perdonar. Tratareis las dificultades de perdonar, los beneficios etc. Y como siempre, no olvides la regla fundamental ya que puedes estar abriendo temas por los que los pacientes todavía no se han perdonado u no han perdonado.

Sesión 8: La belleza

Objetivos específicos:

  1. Cerrar la intervención grupal.
  2. Acoger las demandas y sentimientos que puedan necesitar.
  3. Comenzar la despedida del grupo.
  4. Abrir el camino a la separación grupo-terapeuta.

Llegamos a la sesión de cierre. En el contenido extra podrás ver cómo dividir esta última sesión en dos, si consideras que necesitas una más para facilitar el cierre. He decidido acortar el programa para facilitarte la lectura.

Friedlin (2016) estableció una correlación en sus estudios que justifica esta sesión por completo. En ella asoció un bajo nivel del estado de ánimo, a una menor satisfacción con la vida y a mayores niveles de ansiedad social.

Así, esta sesión trata de desarrollar la capacidad de apreciar las pequeñas cosas de la vida, lo bueno que hay en ella incluso cuando vivimos dificultades como las que pueden presentar tus pacientes. Además servirá para dar esperanza a tus pacientes sobre las posibilidades que hay una vez terminado el proceso terapéutico.

“Buscando belleza” es una actividad que tendrá su origen en la sesión anterior. Encargarás a cada miembro tres cosas: un escrito que relate las cosas buenas que se llevan de la experiencia terapéutica, algo artístico que lo represente –dibujo, canción, poema etc- y un ejemplo de dónde pueden encontrar ahora esa belleza en sus vidas cotidianas.

Tú te encargarás de coordinar la puesta en común de estos elementos, teniendo en cuenta que el ambiente de despedidas puede provocar reacciones fuertes. Será importante que tú también participes en alguna de estas tareas y elabores una despedida grupal –donde tú te despidas de ellos, esto es fundamental-, ya que tu figura habrá generado muy probablemente un afecto con el grupo que debe ser gestionado.

Por último deja un espacio para expresar con libertad las últimas sensaciones y no te olvides estar atento a la regla fundamental más que nunca.

Y para servir de ejemplo, permite que me despida aquí, que te diga que ha sido un placer enorme compartir esto contigo y que si tienes alguna duda puedes dejar tus comentarios. Aquí termina este artículo y empieza tu aventura terapéutica. Buena suerte.

Bibliografía

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Acerca de Fernando Díez

Me ilusiona regir mi vida en torno a lo que considero que es justo, sincero y noble. Mi felicidad se fundamenta en la gente que me rodea -familia, amigos y compañeros- y en la música. Apuesto por una psicología más humana y preocupada de lo que realmente le importa a la persona con dificultades a través de la cooperación -no competición- entre psicólogos y otros profesionales. Me siento con el deber de generar unión para favorecer a los que lo necesitan. Soy psicólogo general sanitario en la Clínica Centro Estación de Ávila y el fundador y director de Psicorockgía.

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