Guía para Trabajar el Suicidio en Terapia si eres profesional de la PsicologíaTiempo de Lectura: 10 minutos

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¿Te gustaría saber cómo tratar el suicidio en terapia? ¿Quieres conocer las técnicas más eficaces para el tratamiento de la conducta suicida? Con esta guía podrás conocer las claves fundamentales del tratamiento psicológico de la conducta suicida, así como datos y estadísticas sobre el suicidio en España, las diferentes clasificaciones del suicidio que existen y sobre todo, sabrás qué hacer y qué no hacer a la hora de tratar el suicidio en terapia.


El suicidio en nuestra sociedad es una realidad incómoda, algo tabú de lo que uno se avergüenza. En nuestra profesión de psicólogos, el suicidio es una realidad a la que nos vamos a tener que enfrentar tarde o temprano y no nos podemos permitir el lujo de no tener las habilidades y los conocimientos apropiados llegado el momento.

En este artículo, mi intención es ofrecerte datos realistas sobre el suicidio y exponer las habilidades más útiles e interesantes para poder hacer frente a esta problemática a un nivel profesional.

Si nos atenemos a los datos más recientes, en España se suicidan, cada año, unas 4000 personas (siempre aproximado, teniendo en cuenta la dificultad de la recogida de datos sobre ésta temática), cifra que se sitúa por encima de las muertes en accidentes de tráfico. Estos datos ya son de por sí alarmantes, pero los casos que nosotros vamos a ver en terapia no son “suicidas”, si no “Gente que se quiere suicidar”, que es algo más difícil de estimar, aunque los datos indican que son 10 o 20 veces más que aquellos que se consiguen suicidar.

Para empezar a diferenciar, el “suicida” es aquella persona que ya ha puesto fin a su vida, mientras que “aquellos que tienen intención suicida” no lo han hecho pero están empezando a elaborar planes e ideas para llevarlo a cabo.

Esta diferenciación es importante a nivel terapéutico ya que la carga emocional negativa de la palabra “suicida” es tremenda como para que una persona la tenga que soportar (como he mencionado al principio, es incluso vergonzosa).

Por una cuestión de comodidad gramatical, en este artículo voy a llamarlos “suicidas” a pesar de que dejaré al margen de las estadísticas de tratamientos de terapia, por razones bastante obvias, al grupo que ya ha puesto fin a su vida.

Clasificaciones del Suicidio

Para continuar con la diferenciación, podemos hablar de distintos tipos de suicidas y de distintas clasificaciones según la aproximación que elijamos.

Los 4 Tipos de Suicidio según Durkheim

En los años 60, el sociólogo Emile Durkheim estableció una clasificación de los suicidios basándose en las razones por las que se suicidaban, siempre desde una perspectiva de la sociedad (como buen sociólogo que era) habló de 4 tipos de suicidios:

1. Suicidio altruista

El sujeto se suicida en pro de la sociedad, por ejemplo, creer que es una carga para los demás o que ya ha cumplido su misión en la sociedad.

2. Suicidio Egoísta

El sujeto se suicida por sentirse poco integrado en la sociedad o como castigo hacia ella. Hay víctimas de acoso que se suicidan como castigo hacia sus agresores y a su entorno.

3. Suicidio Anómico

El sujeto se suicida debido a déficits que tiene la estructura social para proveer a ciertos individuos. Aquí el ejemplo lo tenemos en aquellas personas que, durante la crisis, se han suicidado por ver hundidos sus negocios o embargados sus hogares.

4. Suicidio Fatalista

El suicidio se comete porque la sociedad posee unas normas demasiado estrictas. Tirando de ejemplo literario, “Romeo y Julieta” encajaría perfectamente en esta definición.

Las 3 Tipologías Básicas de Suicidio según el Ministerio de Salud

Más recientemente, en 2011, el Ministerio de Salud publicó su “Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida” en la que se habla de tres tipologías básicas dentro del marco de la Atención Primaria en centros médicos y de salud:

  1. Cuando han sobrevivido a un intento previo de suicidio.
  2. Cuando acuden a consulta manifestando ideación suicida.
  3. Cuando poseen ideación suicida pero aún no la manifiestan verbalmente.

Las 3 categorías del Suicidio según el programa SUPRE de la OMS

En ésta misma guía se habla también de la clasificación que hace el programa SUPRE de la OMS. En este programa, siendo el más detallado, se distinguen entre tres categorías en función del riesgo de suicidio:

1 | Riesgo Bajo

La persona ha tenido algunos pensamientos suicidas del estilo de “no quiero seguir adelante”, “desearía estar muerto”, “estarán mejor sin mí” pero no hay ningún plan para llevarlos a cabo.

2 | Riesgo Medio

La persona tiene pensamiento suicidas y planes para llevar a cabo un suicidio, pero no es inmediato.

3 | Riesgo Alto

La persona tiene un plan definido, medios para llevarlo a cabo y planea hacerlo inmediatamente. Lo que ha de primar para clasificarlo de “alto riesgo” es la elaboración del plan.

Los 2 Tipos de Derivación según las características del Sujeto

En este programa se especifican además dos tipos de derivaciones según las características del sujeto, por lo que podemos hablar de derivación urgente (de carácter inmediato) y derivación preferente (en el margen de una semana):

Derivación Urgente

  • Presencia de tentativas previas
  • Presencia de enfermedad mental grave
  • Conducta suicida grave reciente
  • Expresión de intencionalidad de suicidio
  • Situación sociofamiliar de riesgo o falta de soporte
  • En casos en los que se dude sobre la gravedad de la ideación o riesgo de intento inmediato

Derivación Preferente

  • Alivio tras la entrevista
  • Expresión de intención de control de impulsos suicidas
  • Aceptación del tratamiento y medidas de contención pactadas
  • Ausencia de factores clínicos de riesgo
  • Apoyo sociofamiliar efectivo

Primeras medidas en terapia

Como terapeutas es fundamental saber cómo reaccionar ante un caso de intento de suicidio en terapia, no sólo a un nivel técnico sino también a un nivel empático y actitudinal.

El intento de suicidio te lo vas a encontrar de dos formas:

  1. Demandado de una manera explícita por el paciente o por el profesional que te lo haya derivado.
  2. Descubrimiento a medida que van avanzando las sesiones y el/la paciente te lo confiese.

¿Cómo afrontar el suicidio en terapia?

No obstante, a pesar de que las situaciones pueden ser diversas, la forma de afrontarlo va a ser muy parecida. El afrontamiento del suicidio en terapia comienza mucho antes de que el cliente te hable sobre sus intentonas particulares.

Comienza hablando en terapia sobre el suicidio, tocando temas como las estadísticas reales o los mitos sobre suicidio, preguntándole directamente si ha tenido pensamientos suicidas o sobre hacerse daño. Al comenzar a hablar sobre éstas cosas su nivel de ansiedad bajará (entre otras cosas porque derribarás sus tabúes, hablarás tú  primero, le mostrarás que no le juzgas…) sin aumentar el riesgo de conducta suicida. Aún así, hay que tener en cuenta que la reducción de ansiedad no va a hacer que desaparezcan las intenciones suicidas.

Cuando aparezca el tema del suicidio en terapia lo primero que has de hacer es priorizar este tema por encima de cualquier otro y evaluarlo para poder saber el grado de elaboración del plan de suicidio que tiene la persona.

Es una de las pocas situaciones en las que puedes saltarte algunas de las “normas del psicólogo”, ya que debes:

  • Alargar la sesión si es necesario
  • Dar tu número personal
  • Retrasar y cancelar sesiones con poca antelación (las posteriores a la del suicida)

Qué hacer y qué no hacer en terapia

Qué hacer
  • Escuchar, mostrar empatía y mantener la calma
  • Mostrar apoyo y preocupación
  • Tomar en serio la situación y evaluar el riesgo
  • Preguntar acerca de los intentos previos
  • Explorar posibilidades diferentes al suicidio
  • Preguntar acerca del plan de suicidio
  • Ganar tiempo, pactar un contrato de no suicidio que dure hasta la siguiente sesión e ir renovandolo
  • Identificar otros apoyos
  • Quitar y controlar los medios, si es posible
  • Tomar acciones, contar a otras personas, obtener ayuda
  • Si el riesgo es alto, permanecer con la persona
Qué no hacer
  • Ignorar la situación
  • Mostrarse consternado o en pánico
  • Decir que todo estará bien
  • Retar a la persona a seguir adelante
  • Hacer parecer el problema como algo trivial
  • Dar falsas garantías
  • Jurar guardar secreto
  • Dejar a la persona sola

Fuente: Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida.

Qué, Cómo y Cuándo preguntar

Qué preguntar
  • Para descubrir la existencia de un plan suicida: ¿Alguna vez has elaborado planes para acabar con tu vida? ¿Tienes alguna idea de cómo lo harías?
  • Para indagar sobre el posible método: ¿Tienes pastillas, insecticidas, armas o algo similar?
  • Para obtener información sobre si la persona se ha fijado alguna meta: ¿Has decidido cuándo vas a llevar a cabo el plan? ¿Cuándo lo vas a hacer?
Cómo preguntar
  • ¿Te sientes infeliz o desvalido?
  • ¿Te sientes desesperado?
  • ¿Te sientes incapaz de afrontar cada día?
  • ¿Sientes la vida como una carga?
  • ¿Sientes que la vida no merece vivirse?
  • ¿Sientes deseos de suicidarte?
Cuándo preguntar
  • Después de que se haya establecido la empatía y la persona se sienta comprendida.
  • cuando el paciente se sienta cómodo expresando sus sentimientos.
  • Cuando el paciente está en el proceso de expresar sentimientos negativos de soledad, impotencia.

Fuente: Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida.

Técnicas para el Tratamiento de la Conducta Suicida

A corto y medio plazo

  • Razones para vivir: Elabora una lista de razones del cliente para seguir viviendo. Vale cualquiera, pero preferiblemente se buscan positivas y a largo plazo.
  • Tareas incompatibles: Acuerda con tu paciente una lista de tareas, preferiblemente agradables, que sean completamente incompatibles con el método de suicidio elegido debido al lugar de realización, la gente, los materiales disponibles…
  • Chantaje emocional: Se busca que tome consciencia de todas las consecuencias que conlleva el suicidio: “¿Quién encontrará tu cadáver?”, “¿En qué estado estará tu cuerpo cuando lo encuentre?”,“¿Cómo crees que le sentará?”, “¿Le marcará para toda la vida?”, “¿Qué pensarán tus hijos de ti si te matas?”, “¿Hablarán mal de tu familia y tus amigos a sus espaldas?”. Puedes discurrir con él o ella cómo ocurrirá toda la secuencia del suicidio, desde la preparación hasta el descubrimiento del cadáver y sus consecuencias para su círculo social cercano, pasando por todos los detalles emocionales y escatológicos que puedan haber pasado por alto.

A medio y largo plazo

  • Pros y contras del suicidio: Elabora una lista con los pros y contras de suicidarse. Cuidado con ésta técnica si no hay suficientes Pros. Se emplea sobretodo para poder discutir la idea del suicidio.
  • Resolución de problemas: Para analizar las posibles alternativas al suicidio. Es bueno combinarla con los Pros y Contras para evaluar cada alternativa.
  • Discusión cognitiva de las ideas suicidas: Se trata de rebatir los pensamientos negativos presentes en la conducta suicida según los principios de la Discusión Cognitiva. Los pensamientos a discutir serían del estilo de : “No puedo soportar más este dolor”, “El mundo estaría mejor sin mí”, “Quiero descansar”, “Es la única solución”, “Mi vida no tiene sentido”…
  • Proyección temporal con refuerzo positivo: Se trata de hacer que tu paciente cree una imagen de sí mismo dentro de un año, de cómo se ve a sí mismo finalizada la terapia, con todas las estrategias aprendidas y su situación mejorada. El objetivo es crear una imagen que actúe como refuerzo positivo de la terapia para momentos de gran desesperanza, que además sirve para aumentar la motivación hacia la terapia.

Asumir que puedes fallar

Siempre va a existir la posibilidad de que fallemos. En otras terapias, fallar significa cambiar el tipo de técnica empleada, cambiar de profesional, dejar de venir, alargar la terapia… En estos casos significa que el paciente ha muerto.

La muerte de un paciente siempre nos va a afectar porque, por muy profesionales que seamos, la vinculación está ahí. Lo que no debemos permitir es que ello nos afecte más de lo apropiado: no podemos dejar que afecte a nuestras vidas o a las demás terapias que llevemos.

¿Cómo puedes conseguir esto? Ciertamente es algo difícil, porque requiere de fortaleza y entrenamiento por tu parte, pero te puedes aplicar el cuento de tus propias terapias y darte autoinstrucciones a ti mismo/a, además de trabajar con el concepto de la “aceptación de lo ocurrido”.

“No habría podido hacer más por ella”, “Es solo un caso entre decenas que he atendido y el resto ha salido bien”, “Esto no quiere decir que sea mal/a profesional”, “Para bien o para mal, todo pasa”… Éstas son sólo algunas de las muchas frases que podemos incluir, pero claro, debemos incluir aquellas que nos sirvan a nosotros.

No obstante, es bueno incidir en la idea de que hemos de tener muy claro que la posibilidad de que se suicide siempre va a estar ahí, y va a ser algo que tendremos que aceptar, pero después nuestra vida va a seguir y tendremos que tratar a más gente que se merecerá que estemos con ellos al 100%.

Será por eso que el trabajo hacia uno mismo con actitudes de aceptación sobre lo que ha ocurrido, nos va a resultar fundamental para tratar con pacientes de éste tipo, ya que, como se menciona anteriormente,  son casos que dejan devastado emocionalmente al profesional que los atiende.


¿Tienes alguna duda o sugerencia o hay alguna cosa que no haya incluido en este artículo y no entiendes cómo se me ha podido olvidar? Déjame un comentario en este mismo post y te prometo que te responderé cuanto antes.

Si te ha gustado este artículo te agradecería que la compartieras en las redes sociales con tus colegas psicólog@s. Gracias de antemano 🙂

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Acerca de Jon Asensi

Mi pasión por la psicología me viene desde pequeño. Ya en la escuela me gustaba observar las diferencias entre mis compañeros en la forma de comportarse y de reaccionar ante las situaciones. En la adolescencia empecé a ver a gente tomar decisiones de las que luego se arrepentía y a gente que se aprovechaba y abusaba del resto sin ningún motivo aparente.

Gracias a ésto, pude entrenar las habilidades que considero fundamentales para el ejercicio de la profesión de psicólogo: la paciencia, la observación y la importancia del sentido del humor.

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17 comentarios de “Guía para Trabajar el Suicidio en Terapia si eres profesional de la Psicología

    • Jorge Fresco dice:

      ¡Hola! Muchas gracias por tu comentario . Nos alegra mucho que te haya gustado. Un placer haberte podido servir de ayuda. Un saludo y feliz día ?

  1. Omar Henry Jaramillo Perales dice:

    Muy importante los aportes en este articulo seguro que nos servirán mucho.
    Muchas gracias. Me gustaría aprender mucho más, soy estudiante de Psicología primer año de la Universidad Peruana Unión y me gusto su articulo estoy seguro que me ayudara mucho. Gracias.

  2. Amparo dice:

    Enhorabuena por vuestro trabajo. No soy profesional. Sobre el articulo de Jon Asensi sobre el suicidio,querría saber si es relevante saber si el suicida” tiene diagnóstico de enfermedad tipo depresión,por ejemplo,o la ideacion es algo voluntario. O en ambos casos se le supondría una patología.Gracias.

    • Jon Asensi dice:

      Hola Amparo, soy Jon Asensi. No sé si he comprendido muy bien tu pregunta, pero voy a intentar responderte de manera satisfactoria.

      Lo primero decirte que la “ideación suicida” por sí misma no sería suficiente para determinar si esa persona se quiere suicidar. Los pensamientos por naturaleza son vagabundos, van y vienen y es difícil tener un control sobre ellos, de tal forma que personas completamente sanas pueden tener pensamientos de suicido o de hacerse daño cuando están, por ejemplo, subidas en un lugar muy alto y piensan en tirarse o caerse.

      Por otra parte, preguntas también sobre el diagnóstico que se asocia al suicidio. Es algo complicado de saber porque si se ha suicidado no podemos entrevistarle. No obstante, en gente que ha intentado quitarse la vida es frecuente encontrarse con que “no podía soportalo más”, es decir que viven en situaciones que, de alguna manera, suelen provocar algún tipo de trastorno, con lo que te diría que sí que suele aparecer vinculado a algún trastorno, pero no podría especificarte ninguno en concreto ya que cualquiera puede llevarnos a esa situación de “no puedo aguantarlo más”.

      Espero que te haya resuelto las dudas, si no es así o hay alguna parte en la que creas que me puedo explicar mejor, házmelo saber. Un saludo!

  3. Alejandro dice:

    Hola!

    Excelente artículo. Solo me quedan unas dudas sobre la parte del chantaje emocional, ya que no soy muy partidario de él, pero en general está muy bien hecho. Gracias!

  4. Luis Pablo dice:

    Hola, Jon. Buen artículo, bastante conciso y resumido. Soy estudiante de Psicología Clínica, voy en tercer año y comenzamos a tratar pacientes hace poco. Hubo un caso en el que uno de ellos comenta en la primera sesión haber tenido un intento suicida y sentirse triste y desvalorizado. ¿Cómo se aborda entonces la declaración? Es impactante escucharlo y también da miedo no saber qué hacer o cómo continuar con la entrevista. Gracias c:

  5. Jon Asensi dice:

    Hola luis, gracias por comentar.

    La respuesta a tu comentario no es fácil, pero creo que te puedo ayudar. En primer lugar es importante no mostrarse impactado o escandalizado ante la confesión, porque lo que busca la persona en tí es comprensión. Haber llegado al punto de plantearse el suicidio es algo duro y difícil, como profesionales lo sabemos y debemos hacérselo saber. También debemos preguntarle porqué ha elegido esa salida, cómo és la situación que está viviendo y que le hace sentirse de esa manera.

    Después de averiguar todo ésto debemos preguntarle por su plan de suicidio, para hacerlo es aconsejable que sigas las normas que pone en el apartado “Qué, cómo y cuando preguntar”, y cuanto más elaborado esté el plan de suicidio o si ya ha habido intentos previos entonces más elevado será el riesgo de suicidio. En el caso de que no esté muy elaborado el plan y no haya habido intentos previos, el riesgo de suicidio será más bajo.

    Si consideramos que el riesgo es muy alto, debemos establecer un plan de contingencia: avisar a las personas cercanas o que vivan con él sobre la situación, quitarle el instrumento con el que planease suicidarse, conseguir que nunca se quede solo (en ocasiones tendremos que hacer que vengan a recogerle), darle nuestro número privado para que nos avise en caso de que vaya a cometer el suicidio, estipular que antes de intentar suicidarse va a avisar a una serie de personas: una persona cercana, a nosotros y al número de emergencias, y no terminar la primera sesión hasta que haya aceptado todas éstas condiciones.

    Como añadido a la primera sesión, es buena idea también derivarlo o ponerlo en conocimiento de los servicios de atención primaria de los que dispongas.

    Espero que la respuesta te haya servido, y si tienes más dudas no dudes en preguntar! Un saludo!

    • Luis Pablo dice:

      Gracias por la respuesta, Jon. Me han servido mucho tus consejos. Pero aún me queda la duda de qué hacer si el paciente luego de confesar su intento de suicidio ya no quiere continuar hablando del tema. Sé que es necesario abordar el tema, que es delicado y que debo de obtener la mayor cantidad de información y detalles posibles, pero ¿cómo preguntar sin ser tan invasivo? Hay que tomar en cuenta que el paciente ya ha dicho que no quiere continuar hablando del tema. Gracias nuevamente, ¡saludos!

      • Jon Asensi dice:

        Hola de nuevo Luis Pablo. Disculpa si no respondí a esta duda antes.

        En éste caso debemos plantearnos el porqué el paciente ya no quiere seguir hablando del tema a pesar de haberlo sacado él. El suicidio en un tema complicado de hablar y, aunque en el último año se ha hablado mucho más sobre ello, sigue siendo un tabú. Siendo así, no es fácil para una persona hablar de que ha considerado el suicidio como una opción, y cuando acude a un profesional, lo que busca es comprensión, alivio al poder contarlo, entender mejor su problema y poder comunicarse abiertamente con alguien sin que éste alguien se escandalice. Pero lo que ocurre es que los psicólogos y psicólogas, como personas que somos, cuando nos comunican éstas intenciones nos podemos alterar y decir o pensar cosas como “¡¿cómo vas a querer matarte?!”, “¡¿Qué me dices?!” o “¡Eso no puedes hacerlo!” Éste tipo de pensamiento y actitudes lo único que van a conseguir es alejarnos de esa comprensión que el paciente busca en nosotros. Y cuando ocurre que el o la profesional se escandaliza o se pone nerviosa ante la confesión, es muy difícil establecer una buena empatía y una buena relación con la persona que tenemos delante. En casos como éstos debemos valorar seriamente que se cambie de terapeuta.

        Por lo tanto, es fundamental poder establecer una buena relación terapeuta – paciente para tratar el tema del suicidio. Y si ésta relación se rompe o no podemos conseguirla, lo más profesional es reconocer que hemos cometido un fallo y derivarlo a otro terapeuta. Ahora bien, si queremos intentar reestablecer esa relación debemos mostrarnos con actitud abierta, curiosa y libre de prejuicios: “La última vez que hablamos me estuviste comentando que te habías planteado el suicidio, lamento si te hice sentir incómodo pero no era mi intención. Me gustaría que pudiésemos retomar ese tema, ya que me dio la impresión de que necesitabas hablar de ese tema.” Puede ocurrir que no quiera hablarlo y debamos respetar esa decisión durante lo que queda de sesión, hablando de otras cosas que nos ayuden a establecer mejor la buena relación terapeuta – paciente y tal vez decida abrirse más tarde, cuando se sienta escuchado y comprendido. Si no lo hace, debo insistir en que los derives a otro terapeuta, ya que su vida puede estar en riesgo si ya ha decidido cometer el suicidio.

        Ahora sí, espero haber resuelto todas tus dudas. ¡Un saludo!

  6. CLAUDIA MILENA PARRA SILVA dice:

    Excelente articulo, gracias por compartir tu conocimiento.

    Deseo saber, algunas variables que se presentan en el intento del suicidio en algunos casos, como lo es las drogas y el alcohol, que clase de terapia se debe aplicar a estos pacientes.

    Quedo pendiente y nuevamente agradezco la colaboración.

    • Jon Asensi dice:

      Hola Claudia. Pues la cuestión que me planteas requiere un poco de matiz: hay que diferenciar si el intento de suicidio se da por estar en el momento álgido de la droga y realizar alguna conducta peligrosa por ello, o bien porque se tiene una adicción que conlleva un deterioro en los demás aspectos de la vida y como consecuencia de eso hay una depresión que lleva al suicidio o al intento de suicidio.

      Para la primera cuestión, a pesar de que haya peligro para la vida se habría de tratar de manera urgente la adicción, ya que en éste caso el intento de suicidio ha sido como consecuencia directa del consumo. No obstante, en la segunda cambia porque no son consecuencia directa, si no que se genera toda una situación que lleva a la persona a querer cometer suicidio.

      En ambas situaciones se requeriría un tratamiento de la adicción, bien sea en una clínica de desintoxicación o en terapia privada, pero en el segundo caso es muy probable que nos encontremos con Trastornos depresivos asociados, con lo que también deberemos tratar con TCC ese aspecto. No obstante, hay que mencionar que en el campo de la adicción se están produciendo avances interesantes con la electroestimulación, aunque todavía falta estudiarlo más.

      Si que debes saber que, sea cual sea el caso, las drogas lo único que van a conseguir es complicarlo todo más. Así que una persona consumidora tiene muchas más probabilidades de abandonar una terapia, de atascarse si no tiene apoyos, de recaer…

      Espero haberte respondido satisfactoriamente. Si te quedan más dudas, expónlas sin problema. ¡Un saludo!

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