Las Claves Fundamentales de la Terapia Gestalt

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¿Conoces la Terapia Gestalt? ¿Te interesa aprender sobre otras formas de hacer terapia diferentes a la Cognitivo Conductual? ¿Quieres incorporar en tu consulta nuevas técnicas diferentes a las que sueles utilizar? En este artículo te expondré el A-B-C de la Terapia Gestalt: la teoría, el profesional y las técnicas. Encontrarás recursos teórico-prácticos que podrás integrar en tu estilo habitual de trabajo en consulta.


“El frustrarse con exigencias en ser distinto de lo que cada uno es, tan solo nos lleva a sensaciones de tensión, inadecuación y vergüenza. Nos ponemos tensos para representar roles y dar una apariencia aceptable frente a los demás. Nos ponemos tensos para evitar la rabia, la tristeza, la envidia o el miedo, o cualquier otro sentimiento doloroso. Y toda la energía que gastamos en negarnos, en ocultarnos o en evitar aspectos de nuestra personalidad, en tratar de ser distintos o resistirnos al cambio, es una energía que puede utilizarse en vivir la experiencia con presencia, responsabilidad y firmeza”.

La terapia gestáltica no trata de dar soluciones a los problemas de la vida, sino más bien procura proporcionarnos herramientas para explorarnos, con el fin de clarificar los problemas y las confusiones que surgen, ayudándonos a descubrir nuestras propias respuestas a nuestras dudas y conductas.

En este artículo me gustaría compartir contigo el ABC de la terapia gestáltica, para que puedas comprender aquello que es básico en el modelo de Terapia Gestalt de cara a la práctica clínica. Mi intención es despertar tu interés y curiosidad para informarte más a fondo sobre esta corriente humanista, y aportarte herramientas prácticas que puedas sumar a tu trabajo habitual en consulta.

A – El marco teórico

El padre de la terapia Gestalt es Fritz Perls. La Terapia Gestalt es una psicoterapia que pretende ir más allá de la reducción de síntomas psicopatológicos. Su objetivo, potenciar a la persona de forma creativa, para conseguir su satisfacción, autorrealización y crecimiento.

Se encuadra en la corriente de psicología humanista, aunque algunos autores se refieren a ella como una psicología existencial. La American Psychological Association (APA) la encuadra como uno de los tres tipos de terapia humanista especialmente relevantes, señalando que se basa en el «holísmo organísmico», la importancia de la conciencia “aquí y ahora” y la aceptación de responsabilidad de los propios actos.

Lo primero que necesitas para comprender un estilo de trabajo es saber cuál es el marco teórico sobre el que se asienta. Para ello, quiero darte unas breves pinceladas sobre tres conceptos especialmente relevantes en terapia gestalt: (1) el “darse cuenta del aquí y el ahora”, (2) el ciclo gestáltico de satisfacción de necesidades, y (3) los mecanismos neuróticos.

1. El “darse cuenta” del aquí y el ahora

El “darse cuenta” es la capacidad que tenemos para percibir lo que está ocurriendo dentro de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, estando presente a lo que ocurre en el aquí y el ahora, sin interpretar ni juzgar la experiencia actual. Es muy importante que a la hora de realizar terapia estés consciente de tu propia experiencia presente, y a la vez, que guíes a tu paciente para que transite la suya, ya que probablemente no estará acostumbrado a prestar atención a sus sensaciones y necesidades.

Para ayudar a tu paciente en su proceso de “darse cuenta”, puedes hacerle hincapié en sus sentidos y en sus sensaciones corporales, guiándole a través de las siguientes preguntas:

  • ¿Qué estás sintiendo?
  • ¿Dónde lo estás sintiendo?
  • ¿Cómo lo estás sintiendo?

En terapia gestalt se procura evitar los “por qué”, ya que nos llevan a intelectualizar, y no es ese el objetivo del “darse cuenta”.

Te recomiendo el libro “El darse cuenta” de John Stevens (1979). En él encontrarás una recopilación de ejercicios para trabajar con tus pacientes tanto en sesiones individuales como grupales.

2. El ciclo gestáltico de satisfacción de necesidades

Los autores Erving Poltser y Miriam Poltser, de la escuela de Cleveland, representaron en un ciclo, la experiencia de búsqueda de satisfacción de necesidades, también denominado ciclo de la autorregulación organísmica, mediante el cual el organismo se regula a sí mismo. La conceptualización de este ciclo pretende reproducir cómo los sujetos establecen contacto con su entorno y consigo mismos. Conocer este ciclo te ayudará a identificar en qué etapa se encuentra tu paciente en el momento actual respecto a su necesidad, o bien en qué fase del ciclo se ha producido un bloqueo.

  1. Sensación: impresiones vagas e imprecisas, como una cierta inquietud sin una forma definida.
  2. Toma de conciencia: la necesidad comienza a tener forma y la persona se percata de aquello que está emergiendo y lo define, por ejemplo, necesidad de afecto o contacto físico.
  3. Energetización: se moviliza la energía necesaria en el cuerpo que le va a llevar hacia la acción, para conseguir aquello que va a satisfacer su necesidad.
  4. Acción: pone en marcha las conductas necesarias para satisfacer su necesidad, ya sea acercándose a lo que busca o alejándose de aquello que necesita evitar.
  5. Contacto: su cuerpo entra en contacto con la persona o el objeto que satisfará su necesidad. Por ejemplo, en el caso del afecto o contacto físico, un abrazo de un ser querido.
  6. Retirada: la necesidad queda satisfecha, el organismo queda en reposo hasta el surgimiento de una nueva necesidad.

En cada etapa de este ciclo pueden existir interrupciones neuróticas que imposibilitan el funcionamiento homeostático del organismo.

Una de las principales finalidades de la terapia gestáltica es hacer que la persona aprenda a estar en el aquí y el ahora para darse cuenta de sus necesidades en cada momento, tanto físicas como psicológicas.

A través de la terapia la persona puede aprender a descubrir y distinguir las diversas necesidades que surgen en su organismo, tomando las decisiones apropiadas para satisfacerlas.

3. Los mecanismos neuróticos

No es sencillo percibir claramente cuáles y cómo son nuestras necesidades y emociones. Muchas veces, tratamos de ignorarlas o reprirmirlas negándolas, viviendo en un estado de insatisfacción continuo.

Los cuatro mecanismos neuróticos básicos son los siguientes:

Introyección

Incorporar dentro de uno mismo patrones y modos de actuar y de pensar que no son verdaderamente propios, sino que vienen de algo externo, probablemente fueron inculcados por nuestros padres en la infancia, o bien los hemos absorbido de la sociedad.

Ejercicio

Trabajo con los “deberías”.

Invita a tu paciente a reflexionar sobre qué normas había en su casa, tanto explícitas como implícitas, sobre cómo debían ser las cosas o cómo debía comportarse. Pensar tanto en prohibiciones como órdenes. Ayuda sugerirle que complete la siguiente frase: “Deberías…” o bien “No debes…”.

Proyección

Atribuirle a otra persona o al entorno aquello que realmente está en uno mismo, pero no acepto como propio.

Por ejemplo, una persona que se encuentra inhibida sexualmente, considera a otra promiscua en su comportamiento, criticándole o juzgándole duramente, cuando lo que ocurre es que está negando su propio deseo sexual.

Las proyecciones también pueden ser positivas, idealizando a los demás con características que a mí me gustaría poseer.

Confluencia

Dificultades para diferenciar o establecer límites sanos entre uno mismo y el ambiente o los demás, confundiendo las propias necesidades con las del otro, diluyéndose en el entorno.

Retroflexión

Significa “volverse hacia uno mismo”, dañándose a uno mismo por evitar expresar hacia el entorno. A menudo se muestra en forma de somatizaciones, compulsiones, autoexigencia, hábitos perjudiciales, sentimientos de culpa o inferioridad.

Es importante destacar que todos los mecanismos son adaptativos, por lo tanto, el objetivo NO es “arrancarle” a nuestro paciente sus mecanismos de defensa. Lo que ocurre es que cuando estos mecanismos se usan indiscriminadamente, dificultan la capacidad de darse cuenta de las propias necesidades. De ahí la importancia de profundizar, dando espacio a aquella parte más auténtica que está tras el mecanismo de defensa.

B – El terapeuta

¿Cómo es un terapeuta gestáltico?

La actitud del terapeuta es uno de los aspectos más importantes de la terapia gestalt, ya que en este modelo no se pretende que el terapeuta sea una figura neutral y distante, sino que por lo contrario, el terapeuta se implica de forma cercana y pone en marcha sus herramientas personales y profesionales en pos de los objetivos del paciente. La actitud necesaria para ser terapeuta gestalt es algo que se trabaja a lo largo de toda la formación.

La meta de la terapia gestáltica no es darle al cliente las respuestas, sino ayudarle a que él las descubra por sí mismo. Cuando el paciente llega a consulta desea que tú “arregles” sus problemas, dándole las soluciones o las respuestas a sus preguntas. Pero cada vez que caes en la tentación de responder sus preguntas le quitas la oportunidad de crecer y buscar sus propias maneras y formas de resolver sus problemas.

Ejercicio: ¿Qué te transmite el paciente?

Escucha tus propias sensaciones ante tu paciente. ¿Qué te transmite tu paciente? Fíjate en los gestos y comunicación no verbal de tu paciente, su postura, su gestos, el tono de voz, su mirada.

¡Ojo! Ten cuidado con no interferir con tu propia experiencia en la experiencia de tu paciente.

Algunas de las maneras más comunes de interferir con la experiencia de los pacientes son:

  • Juzgando: hay muchas formas de juzgar, implícitas y explícitas. Lo que hace, dice, o siente su paciente nunca estará ni bien ni mal, simplemente es su experiencia.
  • Ayudando de forma inadecuada: correr rápidamente en su ayuda cuando se siente mal o incómodo, corriendo a consolarle, no le permite vivenciar su experiencia plenamente.
  • Señalando deberes y obligaciones: evitar crearle deberes y obligaciones a tus pacientes, no añadirle más “deberías” de los que ya tiene, porque eso sólo añade malestar. Pero cuidado, restarse exigencias no significa una pérdida de responsabilidad, sino al revés. Me responsabilizo con aquello que sí es mío, suelto aquello que he cargado y no lo es.
  • Dando explicaciones cuando no corresponde: el interpretar y explicar conductas a través de la comprensión racional es un sistema bastante aceptado de comprender la experiencia, pero muchas veces es incompleto. Es más útil invitarle a vivenciar cómo se siente, qué está pasando en este momento, qué está sintiendo o experimentando ahora.

Fíjate en las características que tiene un terapeuta gestáltico:

  • Pautamiento: ha de reconocer una serie de características, síntomas, movimientos, tono de voz y aspectos básicos de la conducta de la persona, desde que atraviesa la puerta de la sala.
  • Humanidad: interés y cuidado por su paciente en un plano personal y afectivo. Esto también incluye el saber confrontar al paciente cuando lo necesita, es el mayor acto de amor. La alianza terapéutica es lo principal. El terapeuta brinda su apoyo y reconocimiento al paciente cuando así lo siente.
  • Autenticidad: al final, terapeuta y paciente, son un ser humano frente a otro ser humano. El terapeuta también tiene sus propias necesidades y experiencias, no es necesario que las niegue, ni que adopte una posición de omnipotencia, de “ser extraordinario que tiene todas las respuestas”
  • Trabajo personal: es un requisito de vital importancia que el terapeuta haya trabajado consigo mismo terapéuticamente. Por ello, para ser terapeuta gestalt se requiere 80 horas de terapia individual, más allá de las horas de formación grupal.
  • Compromiso: el terapeuta esta comprometido con el paciente, con su profesión y con su propio desarrollo personal.
  • Creatividad: tiene libertad de usar su propia creatividad en las sesiones de terapia, usando su formación, su conocimiento y sus fortalezas personales en beneficio del paciente.

¿Cómo puedes formarte para ser terapeuta gestalt?

¿Te resulta interesante la Terapia Gestalt? ¿Conocías esta orientación? ¿Te interesa formarte en ella?

Te recomiendo la web de la Asociación Española de Terapia Gestalt. En ella podrás profundizar en tus conocimientos y conseguir información detallada sobre esta corriente y cómo ser terapeuta gestalt. Además, también encontrarás una lista detallada de todas las escuelas que están acreditadas para formar en Terapia Gestalt en España.

C – La técnica

El complemento al marco teórico y al terapeuta, son las técnicas prácticas que la Terapia Gestalt utiliza en el trabajo con los pacientes. A continuación, te presento brevemente alguna de estas técnicas. Puedes adoptarlas como ideas en tu consulta.

Técnica de la silla vacía o la silla caliente

Es una técnica creativa que consiste en hacer dialogar a las distintas partes que se oponen en el individuo, y poner en contacto aquellas otras que negamos o rechazamos.

Es útil para integrar las polaridades, cuando una persona se identifica con una polaridad en detrimento de la otra.

Por ejemplo, “Amabilidad – Agresividad”: si soy amable no me permito decir que no y pierdo asertividad.

Ambas sillas están enfrentadas, cada una de las partes se encuentra en una silla . Con la técnica de la silla caliente el sujeto va entablando diálogos entre las dos partes, definiéndolas para reincorporar a su personalidad aquellas que tenía alienadas.

Trabajo con los asuntos pendientes

Los asuntos pendientes son todos aquellos sentimientos y emociones no resueltos, que no han podido ser expresados porque la persona no se ha atrevido o no ha tenido oportunidad de expresarlos en el momento en que surgieron o tomó conciencia de ellos.

Todos tenemos gran cantidad de asuntos pendientes con los padres, amigos, hijos, parejas, familiares.. cuando logres identificar en terapia un asunto pendiente relevante con alguien, puedes hacer una silla caliente en la que se sentará esa persona y pueda expresarle aquellos sentimientos que no se atrevió a decir, incluso aunque esa persona ya haya fallecido.

Antítesis o juego de roles

Por ejemplo, dile al paciente que dice tener timidez o inhibiciones que juegue el papel de exhibicionista. Si alguien no hace valer sus derechos, dile que haga el papel de egoísta.

Con esto trabajarás la polaridad inhibida, y así se liberará la energía contenida en ella, ampliando y mejorando sus recursos. Al meterse en estos papeles tan llenos de angustia para él, el paciente toma contacto con una parte de sí mismo que había permanecido reprimida y oculta durante mucho tiempo, y está bloqueada.

La terapia es una especie de experimento que luego extrapola a su vida cotidiana.

Repetir oraciones o completarlas

Cuando llegues a la conclusión de que existe una cierta actitud y mensaje implícitos en lo que está expresando el paciente, le puedes decir “¿Me permites que te de una oración? Repítela a ver cómo te sientes con ella”.

Por ejemplo, si el paciente está narrando una historia con su madre y le vemos con mucha rebeldía, puedes decirle que afirme “Yo no soy como mi madre”. ¿Cómo se siente con eso?

Evitar el “sobreísmo”

El sobreísmo es hablar demasiado acerca de algo y enrollarse en ello, en lugar de sumergirse realmente en esa situación. Es importante que sepas suprimir al paciente cuando cae en el sobreísmo, cuando ya no está en la esencia de su relato, pues si le dejas, pierde intensidad.

El principio del aquí y el ahora

Haz que el paciente no pierda de vista la experiencia inmediata y presente, aunque esté hablando del pasado o del futuro, no perder de vista cómo es su vivencia ahora que está trayendo eso a su conciencia. Se trata de incorporar este pasado a la experiencia del ahora.

Pregúntale: ¿Qué está pasando ahora en ti? ¿De qué tienes conciencia ahora? ¿Qué estás sintiendo en este instante? ¿Qué necesidad te está surgiendo en este momento?

Hablar en tiempo presente

Es interesante que le pidas al paciente que utilice verbos en presente, incluso cuando hable del pasado.

Por ejemplo, si dice “Yo fui la niña perfecta, hacía todo lo que me pedían sin rechistar”, sugiérele que lo cambie por “Yo soy la niña perfecta, hago todo lo que me piden sin rechistar”. ¿Sigue siendo real esa frase? ¿Cómo se siente cuando la dice en voz alta?

Fomentar el lenguaje en primera persona

El lenguaje impersonal nos despersonaliza y nos quita responsabilidad de nuestros actos, acciones y sentimientos. A veces utilizamos el impersonal o la segunda persona para referirnos a nosotros mismos.

Por ejemplo “Mi pareja me gritó, y claro, cuando alguien te grita te sientes atacado y saltas”. Haz que tu paciente cambie al lenguaje personal, haciéndole hablar siempre en primera persona, por ejemplo: “Mi pareja me insultó, y cuando me insulta me siento atacado y salto”.

Especificar y concretar

Nunca des por hecho nada de lo que dice el paciente. Cuando utilice términos abstractos, profundiza hasta llegar a la definición más concreta y clara posible.

Por ejemplo, si te dice que siente malestar o incomodidad, pregúntale “¿qué es el malestar para ti?”, “¿cómo es esa incomodidad?”. Aleja a tu paciente de generalidades como “bien” o “mal”.

Pedirle que exagere gestos

A veces, facilitar y promover durante la terapia movimientos que parecen carecer de importancia, puede producir cambios radicales en la persona. Estos movimientos tienen un significado y están cargados afectivamente, y su ejecución de forma exagerada puede llevar a expresiones verbales que estaban muy reprimidas o alejadas de la conciencia.

Por ejemplo, si tu paciente niega con la cabeza, o aprieta el puño, hazle consciente de ese gesto y pídele que lo reproduzca y lo amplifique, explorando qué le transmite.

Hacer explícito lo implícito

Es importante estar atento a los murmullos o los mensajes que el paciente cuela entre frase y frase. Hay pacientes que se insultan entre medias de su discurso como algo automático. Rescata esas frases que quedan perdidas en el discurso de tu paciente y observad juntos qué dicen realmente, pidiéndole que lo repita en voz alta.

Información Complementaria sobre la Terapia Gestal

Vídeos sobre Terapia Gestalt

Te recomiendo estos vídeos en los que puedes observar al mismo Fritz Perls, el padre de la Terapia Gestalt, realizando sesiones reales de psicoterapia:


Libros sobre Terapia Gestalt

Terapia Gestalt: La vía del vacío fértil (2008). Francisco Peñarrubia.

Manual práctico de psicoterapia Gestalt (2006). Ángeles Martín.

Terapia gestáltica (2009). Miriam Polster y Erving Polster.

El darse cuenta: sentir, imaginar y vivenciar. Ejercicios y experimentos en terapia gestáltica (2003). John O. Stevens.

El enfoque gestalt y testigos de terapia (2001). Fritz Perls.

Cuando me encuentro con el capitan garfio (no) me engancho: la práctica en psicoterapia Gestalt (2005). Ángeles Martin y Carmen Vázquez.


¿Tienes alguna duda o sugerencia o hay alguna pregunta que no haya incluido en este artículo y no entiendes como se me ha podido olvidar? Déjame un comentario en este mismo post y te prometo que te responderé cuanto antes.

Si te ha gustado esta artículo te agradecería que la compartieras las redes sociales con tus colegas psicólog@s. Gracias de antemano 🙂

Lectura Recomendada

Acerca de Estefania Mónaco

Soy Psicóloga General Sanitaria, pero no soy sólo mi titulación. Soy mis pasiones: escribir, hacer terapia, leer, divertirme, aprender, viajar. Soy mis proyectos: ser terapeuta Gestalt, investigar, doctorarme. También soy mi alegría, iniciativa y esfuerzo. Mi intención es llegar a ti a través de la palabra. Mi ilusión, aportarte algo… y con ello, crecer como persona y como profesional.

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